Y el sol cayendo, botella en mano.
Dejamos tiempo atrás, nuestro lugar de siempre,
nuestros momentos.
La locura se multiplica.
Y con ellas las ganas de disfrutar, de sonreír y olvidar todo.
De sentir lo que estamos viviendo.
Serán los típicos días en los que cualquier segundo
sirve para recordarlo constantemente.
(:


